¡Cronopios de todos los países, uníos! Contra los tontos, los dogmáticos, los siniestros, los amarillos, los acurrucados, los implacables, los microbios. ¡Cronopios! ¡De frente, marchen! (Pablo Neruda)

martes, 19 de julio de 2011

CARTA DEL CHE GUEVARA A ARMANDO HART DÁVALOS

  En sus años juveniles Armando Hart Dávalos fue vicepresidente de la Asociación Estudiantil de Derecho y dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la Habana, desde donde encabezó la resistencia al golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952. Fundador, junto a Fidel Castro, del Movimiento 26 de julio y dirigente del mismo en el Llano (en la lucha urbana), cayó preso y fue liberado con el triunfo de la revolución en 1959.
   Desde entonces dirigió el Ministerio de Educación y la célebre campaña de alfabetización. En 1965 pasa a desempeñar como secretario de organización del recientemente fundado Partido Comunista de Cuba. A ese desplazamiento de tareas hace alusión la dedicatoria "Mi querido secretario" con que se inicia la carta del Che. En 1976 Hart se convierte en ministro de Cultura. Hoy dirige la Sociedad Cultural  José Martí. (Introducción al pensamiento marxista (2003). Ediciones Madres de Plaza de Mayo. Argentina)


Carta del Che Guevara a Armando Hart Dávalos
(Dar-Es-Salam, Tanzania (4/XII/1965)


  Mí querido secretario:

  Te felicito por la oportunidad que te han dado de ser Dios; tienes seis días para ello. Antes de que acabes y te sientes a descansar (…), quiero exponerte algunas ideíllas sobre la cultura de nuestra vanguardia y de nuestro pueblo en general.

  En este largo período de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar, ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos. La segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por eso hice un plan de estudio para mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar. El plan mío es de lecturas, naturalmente, pero puede adaptarse a publicaciones serias de la editora política.

  Si le das un vistazo a sus publicaciones podrás ver la profusión de autores soviéticos y franceses que tiene.

  Esto se debe a la comodidad en la obtención de traducciones y a seguidismo ideológico. Así no se da cultura marxista al pueblo, a lo más, divulgación marxista, lo que es necesario, si la divulgación es buena (no es este el caso), pero insuficiente.

  Mi plan es este:
  
  I – Clásicos filosóficos
  II – Grandes dialécticos  y materialistas
  III – Filósofos modernos
  IV – Clásicos de la economía y precursores
  V – Marx y el pensamiento marxista
  VI – Construcción socialista
  VII – Heterodoxos y Capitalistas
  VIII – Polémicas

  Cada serie  tiene independencia con respecto a la otra y se podría desarrollar así:

  1 – Se toman clásicos conocidos ya traducidos al español, agregándose  un estudio preliminar serio de un filósofo, marxista si es posible, y un amplio vocabulario explicativo. Simultáneamente, su publica un diccionario  de términos filosóficos y alguna historia de la filosofía. Tal vez pudiera ser Dinnyk y la de Hegel. La publicación podría seguir cierto orden cronológico selectivo, vale decir, comenzar con un libro o dos de los más grandes pensadores y desarrollar la seria hasta acabarla en la época moderna, retornando al pasado con otros filósofos menos importantes y aumentando volúmenes de los más representativos, etc.

  2 – Aquí se puede seguir el mismo método general, haciendo recopilaciones de algunos antiguos (Hace tiempo leí un estudio en que estaban Demócrito, Heráclito y Leucipo, hecho en la Argentina).

  3 – Aquí se publicarían los más representativos filósofos modernos, acompañados de estudios serios y minuciosos de gente entendida (no tiene que ser cubana) con la correspondiente crítica cuando representen los puntos de vista idealistas.

  5 – Se está realizando ya, pero sin orden ninguno y faltan obras fundamentales de Marx. Aquí será fundamental publicar las obras completas de Marx y Engels, Lenin, Stalin y otros grandes marxistas. Nadie ha leído nada de Rosa Luxemburgo, por ejemplo, quien tiene errores en su crítica de Marx (tomo III) pero murió asesinada, y el instinto del imperialismo es superior al nuestro en estos aspectos. Faltan también pensadores marxistas que luego se salieron del carril, como Kautsky y Hilferding que hicieron aportes y muchos marxistas contemporáneos, no totalmente escolásticos.

  6 – Construcción socialista. Libros que traten de problemas concretos, no solo de los actuales gobernantes, sino del pasado, haciendo averiguaciones serias sobre los aportes de filósofos y, sobre todo, economistas o estadistas.

  7 – Aquí vendrían los grandes revisionistas (si quieren pueden poner a Jruschov), bien analizados, más profundamente que ninguno, y debía estar tu amigo Trotsky, que existió y escribió, según parece.
Además grandes teóricos del capitalismo como Marshal, Keynes, Schumpeter, etc. También analizados a fondos con la explicación de los porqué.

  8 – Como su nombre lo indica, éste es el más polémico, pero el pensamiento marxista avanzó así. Proudhon escribió Filosofía de la miseria y se sabe que existe por la Miseria de la Filosofía. Una edición crítica puede ayudar a comprender la época y el propio desarrollo de Marx, que no estaba completo aún. Están Robertus y Dürhing en esa época y luego los revisionistas y los grandes polémicos del año 20 en la URSS, quizás los más importantes para nosotros.

  Ahora veo que me faltó uno, por lo que cambió el orden (estoy escribiendo a vuelapluma).

  Sería el 4, Clásicos de la economía y precursores, donde estarían Adam Smith, los fisiócratas, etc.

  Es un trabajo gigantesco, pero Cuba lo merece y creo que lo pudiera intentar. No te canso más con esta cháchara. Te escribo a ti porque mi conocimiento de los actuales responsables de la orientación ideológica es pobre y, tal vez, no fuera prudente hacerlo por otras consideraciones (no solo la del seguidismo, que también cuenta).

  Bueno, ilustre colega (por lo de filósofo), te deseo éxito.

  Espero que nos veamos el séptimo día. Un abrazo de los abrazables, incluyéndome de pasada, a tu cara y belicosa amistad.

R. (Ramón)